Salvar una boda en cuestión de horas

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Una llamada desesperada un sábado de septiembre puso en alerta boda a todo el equipo del Parador de Benavente. ¡Había que organizar una boda con un margen de apenas 3 horas! 60 personas para comer y con ganas de encontrar un restaurante que les ayudase a olvidar el mal trago que les hizo pasar la empresa contratada para servir el catering el día de su boda y que nunca llegó a presentarse en la boda, sin avisar. José Alfredo y Rosa llevaban organizando su boda desde hacía 6 meses, querían una ceremonia civil en Villavicencio de los Caballeros, un lugar especial para la novia.

Al ser en una casa rural optaron por contratar una empresa para que se encargase del menú del cóctel del día de la ceremonia. La empresa a la que ya habían pagado casi la totalidad del importe, les hizo la peor jugada que se puede hacer el día de una boda ¡no aparecieron! Fue un momento de shock para toda la familia porque ¿qué podían hacer? ¿cómo explicar a los invitados que la boda estaba arruinada? “Ahí, lo único que yo podía pensar, era que tenía que encontrar alguna solución, para el día más importante tanto en las vidas de mis padres, como en la mía”. Nadie mejor que María, la hija de los novios, para contar una historia con final feliz: “Se me ocurrió llamar a restaurantes de Benavente, por la proximidad y por ser una localidad grande, pero si te soy sincera, no sé cómo en esos momentos, pude hacerlo. Estaba de camino al pueblo, dejando un ramo de rosas y unos globos, en Medina de Rioseco, dónde habíamos reservado una habitación para mis padres. Cogí el móvil, y escribí restaurantes en Benavente, y ahí, fue cuando nuestros salvadores aparecieron.

Todavía no sé ni cómo me creyeron. De lo que sí que me acuerdo, es que les pedí que por favor, nos dieran aunque fuera un huevo frito, que me daba lo mismo lo que fuese” Así fue como, en una búsqueda móvil, apareció nuestro Parador. Gaspar Vallés, Director del Parador de Benavente ese mismo, día a esa misma hora, se encontraba en León dejando a una sobrina en la estación de tren cuando recibió la llamada de su equipo contándole que acaban de recibir una llamada de auxilio para salvar una boda a cuyos novios habían dejado compuestos ¡y sin catering!: “Recibí una llamada de la responsable de recepción comentándome, que acababa de recibir una llamada de una chica llorando que le comentó que esa mañana se casaban sus padres y que el catering que tenían contratado no había aparecido, por lo que quería ver si existía la posibilidad de “darles de comer” en el Parador a los 62 invitados” . Fue en este momento en el que el equipo del Parador de Benavente puso en marcha el engranaje de organización de eventos marca de nuestra red: “Me pasaron su número de teléfono. Llamé a ese número de teléfono y me contestó María (la hija de los novios), con voz entrecortada por los sollozos, pidiéndome que hiciéramos lo posible por acogerlos aunque les diéramos un huevo frito para comer. Tras escuchar su gran problema, creí que nosotros debíamos ser parte de su solución y me comprometí sólo a garantizar unos entretenimientos a base de jamón, embutidos, queso y algunos fritos, cómo primer plato y de segundo, lo que pudiéramos, pero no podría ser igual para todos los invitados, puesto que como era sábado y las 12,30 horas. ¡Era casi imposible conseguir materias primas! Y no nos podíamos quedar sin ella para nuestros clientes.

Éste fue el acuerdo al que llegamos y que llegarían a las tres de la tarde. Ni siquiera hablamos de precio, pues tal vez no era lo más importante en ese momento crítico para su familia”. María, la artífice de este contacto casual vía móvil nos cuenta cómo recibió la llamada del director: “El director, Gaspar Vallés, se puso en contacto conmigo, para comentarme que no existía la posibilidad de que todos los invitados pudieran tener el mismo menú, pero que le habían comentado la situación y nos ayudaría en todo lo posible. En ese momento, ni me lo creía, y mis padres encantados, pero pensando que cada invitado comería una cosa. Pero nos daba lo mismo, ya de cierta manera descansamos, y lo más importante mis padres se casaron sin ninguna preocupación.”

Mientras la familia de María pudo celebrar la boda con la tranquilidad de saber que sí tendrían un lugar y una mesa en la que celebrar el enlace, en el Parador estaban a mil por hora. ¿Podéis imaginarios lo que es crear una boda en menos de 3 horas?Una boda, con su menú, su salón especial montado, una mínima decoración para dotar al momento de un toque romántico…el director nos cuenta el torbellino de actividad y el esfuerzo sobrehumano que realizó el equipo de Benavente con un objetivo claro: que aquello fuera una boda en toda regla. Tras hablar con María,Gaspar Vallés empezó a hacer llamadas mientras regresaba a Benavente para organizar la boda:

“Contacté telefónicamente con el Jefe de Cocina y Jefe de Comedor para coordinar a toda prisa el evento. Tuve la suerte de transmitir mi sensibilidad ante el caso y que inmediatamente la hicieran también suya, por lo que se pusieron manos a la obra. El Jefe de Cocina consiguió lechazos y que nos los sirvieran a la mayor urgencia, el Jefe de Comedor tuvo que realizar muchas llamadas de teléfono para conseguir cuatro extras y se comenzó a montar el Salón del Artesonado en que no había ni mesas, ni sillas, ni dotación alguna (es un salón para ocasiones especiales), al mismo tiempo que en cocina se disponían en zafarrancho de combate. Conseguimos que a su llegada, estuviera impecable el montaje del banquete y en el marco impresionante del Salón del Artesonado, con sus flores y todo lo necesario. Un único detalle no pudo estar perfecto: las minutas del menú que nos pillaron a medio colocarlas”

María seguía muy pendiente de la evolución del Parador, a pesar de la tranquilidad, el mal trago de las horas previas pudo hacer que necesitase saber que esta sí iba a ser de verdad.

Cuando ya íbamos de camino para el parador, recibí la llamada de D. Gaspar, pidiéndome los nombres de mis padres, ya que iban a realizar la minuta para los invitados. Yo ahí ya no me lo creía, era como un sueño, y me dijo que habían conseguido que todos los invitados tuvieran el mismo menú, lechazo. Pero lo que ya me dejó asombrada, atónita, no sé ni cómo explicarlo, fue que también habían conseguido realizar una tarta para ellos. Y lo que nunca olvidaré, fueron estas palabras, " no nos ha dado tiempo a hacer la tarta de más de un piso, pero os hemos hecho la tarta". 

Cuando llegamos al Parador, mis padres de esto no sabían nada. Al entrar en el salón, con la música que les pusieron, y comentándolo ahora con ellos, no se lo podían creer, era como un sueño. Nos habían preparado todo lo que conlleva una boda, en apenas 3 horas!!!